30 de abril de 2008

Coupland




















R me pasó este vídeo. Consejos ante el ataque de una posible bomba atómica. La mezcla de paternalismo, ignorancia y optimismo lo hacen fascinante. Me trajo a la cabeza Sin Noticias de Dios, de Coupland. Estuve echando un vistazo por la red y vi que lleva un blog en el New York Times. En la última entrada compara la fabricación por parte de las avispas de nidos de pasta de papel con las actitudes de los humanos frente a los libros. No sólo eso, sino que aporta fotografías de obras gráficas realizadas por él mismo, nidos a partir de ejemplares de Generación X y otros.
Me gusta Coupland. No todos los libros, cada uno difiere mucho de el anterior. Pero me recuerda cuando ingenuamente pensaba que los géneros se estaban refrescando. No es cierto,: los géneros son únicamente estructuras mentales con el objetivo de ordenar. Las obras no pertenecen a ellos. Las obras se contaminan de diversos géneros y disciplinas, se dejan atravesar.

[Los géneros literarios] sirven al propósito básico de introducir la heteroglosia en la novela, de introducir las numerosas y diversas lenguas de una época. Los géneros extraliterarios (los cotidianos, por ejemplo) se incorporan a la novela no para “ennoblecerlos”, sino a causa de su extraliterariedad, de su capacidad para introducir el lenguaje no literario (y hasta dialectos). Es precisamente esta multiplicidad de lenguajes de una época lo que debe representarse en la novela”
Batjin, “Discurso en la novela”.


Coupland, en su página, cuenta que es artista visual, algo que desconocía pero no me extraña. Polaroids from the dead está escrita a partir de fotos, y aparecen fotos en dibujos suyos en Sin Noticias de Dios, unos textos que crean la ilusión secuencial de un viaje. Pluralidad de paradigmas que simbolizan la generación calificada por él mismo con una X. Resulta estimulante el cruce de alicientes e incensivos. Su dedicatoria a Michael Stipe. En estos libros y otros (como Planeta Champú o All Families are Psychotic) usa un código supuestamente tranquilo, cotidiano, con un falso estilo coloquial de ventiañero aburrido por los noventa, pero revienta por todos lados a través de la acumulación de imágenes de una América mimada y vacía. Es más que un escritor fácil. Se separa violentamente de lo dado y lo vivido, liberado de la aborrecible realidad que va dejando atrás en la carretera, junto con su vida.
De este libro recuerdo los testimonios de varios personajes en el momento del estallido de la bomba atómica. Recortes como postales aburridas de gente en oficinas, en Mc Donalds, en un atasco, en un centro comercial. La muerte como la Gran Democracia Final. También me gusta la parte del viaje en coche, con su hija.
Una vez, cuando trabajaba en las afueras, un compañero me llevó en coche a casa. Atropellamos a un animal y cuando me tapé la cara él dijo: 
No te preocupes, está dormido.

Anexo 1
Tengo miedo de una cosa. Temo que, en un breve futuro, todas las nuevas novelas del año en España, las grandes premiadas, las diez primeras, sean un mal Coupland. Una reproducción formulaica de la expresión del autor y su universo (mis fotos, mis dibujos, mis vídeos, mis ensayos) lo más completa posible. Un cóctel de sus archivadores y carpetas. Una réplica tridimensional y a escala humana del individuo que la expone.
No debería serlo.
Es algo que me gustaría que se entendiese, sin segundas lecturas.
Como lectora, no quiero penetrar en el imaginario de nadie, en sus memorias en 8 mm o las marcas que consume. Quiero construcciones, estructuras, ficción. Me gustaría evitarlo.
Sobre todo, querría no formar parte de ello.
No sé, hay que ser ingenuo para creer que la fórmula es sólo leche, cacao, avellanas y azúcar. 
Se trata, fundamentalmente, de hacer lo que sea, pero hacerlo bien.

Anexo 2
Hace poco un comisario de la Fundación Cartier se presentó en casa de Lynch para buscar material artístico a fin de realizar una exposición. Se llamó The Air is on Fire. Contenía fotos, dibujos, óleos.
Una vez Lynch en una entrevista, a propósito de la meditación trascendental, dijo algo como "En la superficie se pueden pescar muchos peces, pero son pequeños. Para pescar algo grande, debes ir a las profundidades".

5 comentarios:

Christian Supiot dijo...

Acaso hay algo fácil que merezca la pena?...

Por lo demás no he leído a Coupland... así que creo que tengo algo pendiente.

Trapi dijo...

No he leído a Coupland. Gracias por traerlo aquí y alimentarnos las ganas de leerlo. Lo haré.

Saludos

eme dijo...

Ya digo.
A lo mejor vosotros sois jóvenes para algo como la Generación X, o resulta complicado explicar qué es tras la campaña de Pepsi bajo ese nombre. Pero hay un buen rato de lectura tras estos libros (excepto All families are psychotic, farragoso y tópico).

Tenéis un buen puente por delante :-)

Maria dijo...

No conocia a Couplan pero le pondre remedio porque por lo que has comentado, parece uno de esos autores que dejan huella.

Respecto a la exposicion de Lynch, sabes algo de ella? Hace poco encontre unas fotos de la exposicion que hicieron Lynch y Laboutin sobre zapatos como objetos de culto. Fue impresionante. Me encanta el erotismo que destila Lynch en todo lo que hace.

Un saludo
Maria
blog.crisopeya.eu

eme dijo...

Se titulaba "The air is on fire", fue organizada por Hervé Chandès en la Fundación Cartier y me temo que tuvo lugar hacia mayo del año pasado. Se trataba de dibujos y forografías de la serie que mencionas, Distorted Nudes.
Un saludo, María.

 
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