1 de mayo de 2009
Margaret Atwood, Surfacing.
26 de abril de 2009
In a coma
19 de abril de 2009
Julián Cañizares (3).
BOSQUES
Los bosques se sustituyen y no pasa nada,
pero sí pasa, y no ocurre sino lo necesario.
El bosque está bien. Lo que viene después
del bosque está bien. Lo de dentro del bosque
está bien, y lo de fuera del bosque está bien.
Cuando la lucidez llega pronto, uno estalla.
Gusta viajar por ahí, tener amigos y cosas.
Una chica señalando una ruta con árboles,
la carencia de abrazos sin síntomas de dolor,
la peluquería cerrada, la señal de tráfico.
Después del bosque y antes del bosque ríes.
desborda el río a la Tierra, mece el mar solo,
busca la ardilla su solución, muerde el ciclo.
Sustituciones plenamente consagradas,
imágenes que sustituyen imágenes, bosques
que no figurarán siempre, rutas mediocres.
No pasa nada, pero sí pasa. Somos lo hecho,
y los bosques están por ahí, como uno mismo.
Julián Cañizares, Sustituir Estar, DVD 2009.
De eso trata esta colección de poemas (ver los dos post anteriores). Podríamos hablar de una escritura – idea, caracteriza por la reflexión, no siempre lógica. Todas las hipótesis que desencadenan los poemas se deben al conflicto que se produce cuando el espíritu choca con la condición de materialidad de la vida, quedando desenmascarado su sinsentido, y apuntando con el dedo así a la gratuidad del arte. A través de sus argumentación y contraargumentación, los poemas se enfrentan a la peculiar situación de destruir el medio por el cual son pensados: el lenguaje. Un empate técnico entre cabeza y corazón. De esta forma, la tensión sin ruptura se constituye como proceso fundamental. Lenguaje como medio y no como fin, poemas que son reflexiones en proceso, inconclusas. Movimiento.
En principio podríamos decir que Cañizares sustituye en esta colección el poema por el poema-idea, y que la intención parece ser la de reemplazar la literatura retiniana y narrativa por la reflexión. Pero no es así. Como en la canción de Astrud, el mismo discurso se descoyunta hacia lo puramente estético, las piezas del discurso se extienden hacia el simbolismo en una especia de violencia racional, en oposición a la violencia física de la poesía descriptiva. Es como si un trascendentalista inglés hubiera caído en el modernismo y nos mostrara el punto intermedio del proceso como obra. Es como si un predicador hubiera encontrado que no hay solución tras la reflexión más allá del propio proceso de reflexión, y nos hubiera entregado la propia belleza de la indefinición. Es como Gilgamesh cuando hace su camino de ida y vuelta a la tierra de los muertos, y nos trae como trofeo sus delirantes impresiones tras muchos días solitarios escuchando la radio por las autopistas del infierno cósmico. Y todo ello desde un escenario cotidiano, basado en el ready-made, los materiales que uno va encontrando en su ordinario quehacer a través de la cocina, el despacho del instituto, las sábanas. Materiales sencillos; cuestiones universales y cotidianas; desechables; neutros.
Lo que más me gusta de este libro es lo que más me gusta de grupos como Astrud: la creación artística a través de la crítica, pero sin caer en una voluntad anti-artística, sino reconciliando ambas. Su ubicación en una zona intermedia entre el poema y el antipoema, su delicadeza para partir de cierto platonismo, en el sentido de privilegiar la idea en desmedro del objeto, sin caer en lecciones existenciales o morales.
Habría que entender a Gilgamesh, Astrud y Cañizares como la representación de la reflexión sobre un mundo que encuentra su ser en la ruina. Benjamin destacaba la condición mortuoria de la obra de arte: las obras son ruinas, objetos perdidos. No son referentes cerrados. Y eso, hoy, para mí es lo que tiene valor: si el sujeto moderno era un Edipo cuya búsqueda de verdad conducía a la autodestrucción (pongámonos cursis), el sujeto post post post de hoy es un sujeto cuya búsqueda de la verdad tiene sentido sólo como búsqueda, sin finalidad, sin sentido, y acaba siendo una decoración. Si es así, la postpostmodernidad artística produce ya obras, no nuevas, sino deliberadamente arruinadas.
Sustituir Estar pone en evidencia la falsa conciencia que concibe al objeto de arte como una peculiar posesión privada; y no como un objeto del proceso de un esfuerzo intelectual. El sujeto es un enunciador bello e incoherente, y como resultado, los poemas resultan extraordinariamente iluminados. Aunque todos estemos megaencantados con el retorno AfterPop a la figuración y sus rostros cuatricrómicos delineados en negro, no está mal explorar el grado cero en el arte: violar las reglas de la propia disciplina, dudar del objeto mismo. Mi cabeza de perro, al menos, lo agradece plenamente, al final de este largo invierno de crisis. Porque nunca puede acabar el rastreo del Coyote hacia el Correcaminos. Ésa es nuestra naturaleza. Siglo arriba, siglo abajo.
18 de abril de 2009
Julián Cañizares vs Astrud, Astrud vs Gilgamesh (2)
Me estoy aburriendo de leer. He acabado con Jonathan Coe, con Capote, con Auster. Me he dado a Gilgamesh (traducción de Jorge Silva Castillo) y les relato sus aventuras en versión albaceteña a mis compañeros de trabajo. Cada día hacemos un previously y un capítulo. Con casi 5000 años de antigüedad, es un libro muy divertido: dioses y humanos no siempre acaban bien. Dan ganas de hacerse un cómic. Y no sé si es el mal tiempo, pero tengo la sensación de que la literatura de hoy está llena de homenajes apoteósicos, exposiciones, y candidaturas a Ciudad Europea de la Cultura. Es el regreso a la literatura en su forma clásica: aniversarios, centenarios, ajustes de cuentas. El otro extremo, los congresos megapunkis de ultramodernidad y posttodismo empieza a parecerme sospechosos. Me parece algo así como un cóctel de perros, donde la gente va olisqueándose sin el mínimo pudor. Incluso este blog empieza a parecerme sospechoso.
Veamos: Gilgamesh es un tipo que maneja el cotarro en una de las ciudades entre el Tigris y el Eúfrates. Eran ciudades independientes, ciudades-estado, que se manejaban intercambiándose excedentes y que una vez que les fue lo suficientemente bien empezaron a fostiarse. Gilgamesh es sumerio. Sumerio significa "cabeza negra", como Schwarzkopf (esto lo aprendí en una canción de Feria). Los sumerios creían que habían una especie de parlamento de dioses que decidían todo lo que ocurría por decreto, y que había un infierno, y que todo el mundo iba al infierno una vez palmaba (a no ser que un buen decreto te salvara el culo). Entonces, lógicamente, los tipos-cabeza-negras eran unos fatalistas, dado el pesimismo que les suponía la total intrascendencia del ser humano. Pero Gilgamesh mola porque siendo humano y sabiendo esto, es divertido, se arriesga. Cuando su colega Enkidú se deprime en el aburrimiento de la ciudad, le propone irse de shopping (se calzan 36 kilos de espadas) y en busca del monstruo del bosque de los cedros. Lo que le dice es "¿Quién puede alcanzar el cielo, amigo mío? Sólo los dioses moran en el cielo, eternamente" (tablilla III, col. IV, versos 140-141). Y cuando su amigo muere, Gilgamesh toma aún mayor conciencia de la intrascendencia humana: entonces va al submundo atravesando las agua de la muerte, en busca de la inmortalidad, pero fracasa y tiene que volver a Uruk. Al borde del océano cósmico una tabernera intenta que Gilgamesh tire la toalla:
Gilgamesh, ¿hacia dónde corres?/ la vida que persigues, no la encontrarás./ Cuando los dioses crearon a la humanidad,/ le impusieron la muerte;/ la vida, la retuvieron en sus manos. /!Tú, Gilgamesh, llena tu vientre, día y noche vive alegre;/ haz de cada día un día de fiesta;/ diviértete y baila noche y día!/ Que tus vestidos estén inmaculados, lavada tu cabeza, tú mismo estés siempre bañado./ Mira al niño que te tiene de la mano./ Que tu esposa goce siempre en tu seño./ !Tal es el destino de la humanidad! (fragmento Meissner MVAG 7/1 : VAT 4105, col.iii)
Pero tengo ahí un libro, chicos, que cada vez que me acerco a releer, me da puro miedo. Un libro muy esperado, podríamos decir. Se trata de Sustituir Estar de Julián Cañizares, DVD. Un libro muy delicado, una nueva propuesta que no parece una nueva propuesta, un análisis de los mecanismos y estrategias que posibilitan vivir. La segunda parte habla de cómo la vida es un continuo ejercicio de sustitución, silencioso, con una mareante falta de solidificación y una gran interrogante existencial. Como en la canción de Astrud, el mismo ejercicio de autorreflexión sobre la naturaleza vital es un cadáver, un juego decorativo consciente, una decoración.
Para Ernst Fischer, el ser humano necesita identificarse en función de querer trascender, ya sea con las canciones de Astrud o con Gilgamesh: ser él mismo, pero mejor. Dado que los sumerios que crearon el mito de Gilgamesh no creían más que en un infierno ineludible al final de sus días, su objetivo parece ser el de ayudar a superar a los individuos de Uruk su singularidad, el sinsentido en que se desarrolla la vida mortal frente a la de los dioses. Los sumerios buscaban en el arte elevarse por sobre su realidad y encontrarse con su colectivo: una necesidad ontológica. Llegados al siglo XXI, nos encontramos en un sinsentido parecido o mayor, ya que ni siquiera en el marco de un infierno cobramos sentido: sólo tenemos sentido ante nuestro propio e individual esquema de valores, sin dioses con los que medirnos.
(Continuará)
17 de abril de 2009
Julián Cañizares vs Astrud (1)
El aperitivo. "Miedo a la muerte estilo Imperio", Astrud.
"Esta cosa de cantar canciones/ Así en abstracto,/ Esta alegría fuera de contexto,/ Y que no sepa qué va primero,/ Si la rima o la idea.
De las razones que me das para explicarlo/ Todo al revés/ ninguna es sólida/ Después de que haya puesto/ En marcha los cigüeñales/ De neurótico decorativo/ Que forman parte/ De mi equipamiento de serie.
Miedo a la muerte estilo Imperio/ Depresiones Bidermeier/ Mal rollo Luis XV/ Y mira lo en serio que me lo tomo,/ Y mira el asco que doy/ Cómo se me dispara el factor cursi./ Que me quieras, te digo./ Quisiera resbalar cadena causal abajo/ Hasta, no sé,/ Hasta, no sé,/ El motor inmóvil o el punto omega/ Y dejar de saltar de serie en serie/ Como una paradoja circulante./ (...)/ Hay demasiada cafeína/ en mi torrente sanguíneo/ y una falta de síntesis conectivas/ en mi vida./ Hay demasiada proyección mitopoyética/ Entre las mías y las prestadas".
La voz de esta canción analiza el propio hecho de cantar (o la propia actividad creativa) desde el punto de vista conceptual, y la posibilidad de que la forma predomine sobre el contenido. Ninguna postura crítica parece aclararlo, y dicha autocrítica sólo provoca un metaejercicio estético, una “neurosis decorativa” que se autodefine de modo demasiado grave. La voz de la canción desea recuperar una secuencia lógica que le lleve al inicio del discurso y a una síntesis clarificadora evitando las paradojas, la contradicción y los préstamos. O no.
1 de abril de 2009
Koppelkamm. Ortszeit – Local Time
En lo que va de año han sacado y han guardado ya dos veces la terraza del Goethe, donde todas la mañanas vamos a echarnos un pinchito de tortilla. Siempre hay actividades, pero la verdad es no vamos nada más que por el café. Ahora tienen colgada dentro una exposición interesante, de fotografías de edificios de Alemania del Este en distintos tiempos, tomadas desde exactamente el mismo ángulo. Mola bastante. Es un documento a escala humana de la fisonomía mutante tras el trauma, y cómo esperamos que los objetos daten todo, pero a veces no lo hacen: hay edificios que están mejor, hay edificios que están peor y hay edificios que no han cambiado nada.
No hay elementos humanos, pero sí narrativa, como una pintada de AC/DC sobre la torre vigía en la frontera de la RDA en Park Babelsberg (Postdam) en el 2001. Hay preguntas objetivas, y respuestas claras. La primera serie de fotos está tomada durante la década de los 90, tras la caída del muro y antes de la reunificación el 3 de octubre, y la segunda serie una década después. Los estucos, el ataurique en el yeso, los rótulos pintado a manos, la arquitectura industrial, son la piel del mismo tiempo.
No se olviden de pasar por la cafetería.
31 de marzo de 2009
Nocilla Dream, cerámica deconstruída y casino
La novela es una cerámica que no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Tengamos sentido del humor. Ante la remezcla (de una canción, de un filme), una reacción hostil siempre empobrece el objeto. Está bien el nombre de Nocilla para esta nueva generación. La mejor manera que encuentro últimamente para ilustrar la disposición arquitectónica del mundo, su caos, es a través de un análisis de la forma-contenido. ¿No era Bajtin el que decía que el único centro evaluativo posible de toda la contemplación estética caótica que es la vida es el limitado ser?. Leer es hoy una relación sujeto-sujeto. Señores lectores, se espera mucho de su parte. Y déjenme que apunte algo: a lo mejor no importa quién escribe todos esos fragmentos incluidos en el Nocilla Dream o en el Nocilla Experience, ni siquiera importa si los ha organizado Mallo, al igual que los ceramistas citados toman, rompen y recomponen sus piezas. Ya sólo queda la posición del sujeto estético, y da igual que éste sea autor o contemplador. Empatía y distanciamiento, es la fórmula. La empatía de tantos sándwiches en la merienda, la extrañeza de su lejanía en el tiempo. Y en esa tensión puede estar la pregnancia, la consumación estética de la propuesta, en la afirmación y la formación de unos pedacitos encolados mediante empatía.
Yo miraba desde La Terraza del Casino hacia los aúrigas de la Calle Alcalá, con mi segundo Dry Martini en la mano, a las doce de la mañana, y pensaba en cómo todo ese enorme espacio posmoderno, como un ajedrez onírico, es una remezcla del pasado rancio del propio Casino. Su particularidad es que, al romperlo y reconstruirlo, transfiere esa realidad a otro plano valorativo, a una unidad nueva, pero sin anular lo conocido y valorado: las arañas de cristal, las chaise longues. Como dice Astrud: todo es lounge, todo es lounge, todo es lounge. Menos mi vida, mi vida es más bien Lynch.
19 de marzo de 2009
José Daniel Espejo. Día del padre.
Hoy es
Corrijo mentalmente las sílabas de lo que oigo.
Lo hago en los anuncios las películas el telediario.
La gente habla y yo le miro los labios y pienso
- qué lástima, esta palabra lo habría cerrado.
Lo traduzco, incluso, si creo que eso mejora algo.
Estábamos sentados en la cocina y ella recogía los platos
(recuerdo esto mientras el vecino sigue practicando con el bajo).
Él contó que su padre comerciaba con grano.
Compraba a los agricultores, almacenaba,
Revendía a los colmados.
Le colocaron una partida húmeda
y él y sus hermanos se pasaron días dándole vueltas, aireándolo,
pero estaba estropeado. El comprador no quiso el grano.
El vendedor dijo a su padre que no se hacía cargo.
Lo metieron en la cárcel, y enfermó del hígado.
Escribía cartas: Paca, mira lo que nos ha pasado,
gente que no ha hecho nunca ningún daño.
Coge un cigarro y sigue hablando. El vendedor era el cabrón ése de Lodares,
el del famoso pasaje, mi lugar favorito de la ciudad
durante todos estos años.
Él sabía que el grano estaba pasado.
Su padre murió en Jaén, encerrado,
cuando él tenía 13 años.
A la última calada añade: una vez, cuando trabajaba en la Caja,
el hijo Lodares vino a mí
(hijo contra hijo, ahora)
no podía con los créditos, estaba endeudado.
No puedo hacer más por ti de lo que está estimado:
Papeles y burocracia.
El hombre que hablaba es mi padre.
El hombre del que habla mi padre, es su padre.
Soy la sangre de la sangre
del hombre del que él, en 31 años, nunca me había hablado.
Su nombre no ha sido mencionado.
The Reader.
La vida es un cristal que se va quebrando sin ruido. Una telaraña que va conquistando sus milímetros. Intercambios, de principiante a adulto, de adulto a principiante. Somos los mismos individuos en un juego de reflejos, la misma persona enfrentada a sí misma, con distintos años, en distintos bandos. Somos los asesinos que aman el baño, o la ropa limpia. Me hace pensar en lo afortunado que es alguien que puede leer. El amor por la palabra, por el relato último. Las historias nos cruzan y nos cosen, y sin embargo nosotros dejamos de responder con los años, rompiendo el tejido. En la juventud surgen nuevos órganos, nuevas capacidades sensibles que nos crecen y acabamos por lucir sin fuerzas, trabajosamente. Renunciando a ellas. Libros, palabras, como hojas de otoño. Siempre fríos, siempre de perfil.
Cómo todo es memoria, y no todas la deudas pueden ser saldadas.
Tómala y continúa. Sigue y date la vuelta, como si nada de antes respirara, como si estuviéramos aún en la recámara y a la vez, velando las armas. Nada recuerdas pero todo es vigilia, informativos nocturnos, recuerdos mudos. Manos, llaves y el viento de noche atravesando Malasaña. Sin fuerza una y otra y otra y otra, hasta estar de vuelta, tejiendo. Solos y jadeantes.
14 de marzo de 2009
Orlando, ¿quién teme a Virginia Woolf? 1928-1992
28 de febrero de 2009
Versátiles 2009
27 de febrero de 2009
Previously. On. Lost.
19 de febrero de 2009
Cabeza peinada vs. Cabeza de perro (Herman Düne)
Herman Düne

"HAZ SONAR LAS CAMPANAS/ QUE AÚN PUEDAN REPICAR"
(Anthem, Leonard Cohen)
Conocí a los hermanos Herman Düne hace dos años, en el área de servicio 175 de la A3. Una de esas cafeterías horribles de carretera de las que todo el mundo está deseando escapar. Yo tenía media hora antes de volver al autobús así que me hago con dos latas de cerveza del buffet y me siento a fumar y a esperar. Junto a mí dos tipos que visten trajes baratos sacados de otra década beben por turnos de una botella de Rioja, hablan animadamente en inglés y se echan hacia atrás, como apurando toda la comodidad que les ofrecen los taburetes de plástico que ocupan. Incluso dan la impresión de encontrarse en un lugar donde uno pudiese sentir algo cálido y reconfortante. Cuando me invitan con un gesto a sentarme con ellos, veo que aún hay media botella sobre la mesa y por supuesto acepto. Así que estoy en un área de restauración rápida en mitad de la provincia de Cuenca bebiendo vino a morro con dos tipos con pinta de haber sido recientemente teletransportados desde Arkansas. Resulta que mis amigos son hermanos, en realidad una banda francesa en gira, me cuentan en un perfecto inglés. Hacemos folk, bueno, folk-soul, de estética lo-fi, dice Néman Herman Düne, el más joven. ¡Néman! No le hagas caso, interrumpe David-Ivar Herman Düne, hacemos anti-folk. En realidad nuestro sonido tiene raíces folk aunque tendemos a sonar mucho más escépticos. Quiero decir que mantenemos una mirada mucho más irónica, somos en ese sentido algo así como postistas. No queremos lo mismo que nuestros padres, cambiar el mundo, pulir la verdad, subir por la pared. Nuestra ingenuidad es probablemente posada. Sé razonable, Néman, a Dylan le pareceríamos unos retrasados mentales. Yo por mi parte trataba de concentrarme en acaparar el Rioja, que era bastante malo, y en calcular si eso más las dos cervezas sería suficiente para tres horas más de autobús. En aquel momento era imposible saberlo pero la nevada más intensa del invierno estaba a punto de comenzar.
El pasado 11 de febrero Herman Dune actuaron en la sala Heineken de Madrid, en un concierto de dos horas en el que sus canciones giraron alrededor de un pop naif en verdad difícil de etiquetar (folk, alt-country, hippie, más o menos servirían para hacerse una idea). Su actitud y su sonido desprenden una mezcla de sencillez, alegría y belleza de la que resulta difícil desconectar.
Este texto pertenece a un blog que os recomiendo encarecidamente, de Luis Alfaro, que se llama El porqué de mis peinados. Yo quería escribir algo sobre ese concierto, pero Ele lo ha hecho mucho mejor. Volveré pronto.
8 de febrero de 2009
Cristina Rosenvinge, Joy Slava, Madrid
6 de febrero de 2009
Nacho Vegas II: Lucas 15
5 de febrero de 2009
Nacho Vegas
Acabo de llegar a casa. Hace un frío como chinche en yugular. Magnífico concierto de Nacho Vegas en la Joy. El mejor de los que he visto. Romanticismo. Folk alternativo. Estética victoriana (muerte Estilo Imperio). Exaltación de lo emotivo y exaltación del tedio que provoca la exaltación de lo emotivo. ¿Autóctono? La majestuosidad de lo bíblico y un poco de sangre para la audiencia. Cruce de referencias con Cristina a través de elipsis. Mejor con un poco de humor, como en El Hombre que casi conoció a Michi Panero o Martini y Sexo Anal, donde consigue evitar esa oscura tendencia a forzar lo siniestro que puede acercarse peligrosamente a HIM y sus fantasmagorías afectadas. ¿Influencia de la base cultural asturiana en su gusto por la fábula? Circo, carnaval, cabaret. Ha cerrado con mi tema favorito: Nuevos planes, idénticas estrategias. Como la vida misma: cómo confiar en la energía nuclear después de lo de Chernobil.
17 de enero de 2009
Axl Rose vs Guns ´n Roses
11 de enero de 2009
New Order
9 de enero de 2009
Joy Division vs New Order
Dejando claro mediante las voces de los propios protagonistas que lo que pasó allí era un fenómeno espontáneo y involuntario de arte derivado de la imitación de los Sex Pistols y el contexto, sorprende saber que excepto Ian Curtis, eran todos unos paletos sin interés por la música o la prédica de sus propias letras (que reconocen no haber escuchado hasta años después), empeñados en hacer el mayor ruido posible.
Genial.