15 de septiembre de 2008

Foster Wallace, rezaré.

Foto de blindbanjodjim.

Lo siento tanto.
Recuerdo esto (estoy en la oficina, en un lunes normal, rodeada de gente normal): Pomona. Una escena de Inland Empire. De hecho, la única escena memorable de Inland. Como esa otra en la cual una mujer busca un bolso en plano accidente de coche. En los grandes desastres la mente humana experimenta la ansiosa necesidad de buscar algo pequeño, intrascendente, sobre lo que enfocar el espacio/tiempo. Una mantita de olor familiar a la que aferrarse. Un bolso, las llaves, una cita de una película. En Inland Empire dos indigentes mantienen una conversación sobre cuál es el autobús a Pomona. Una de ellas se está desangrando. Quiere ir a ver a su hermana. Las palabras son repetidas insistentemente: cuál es el autobús a Pomona. Cuál es. Foster Wallace vivió allí. Murió allí. Foster Wallace citaba siempre a Lynch como influencia. Tal vez fue una cita-respuesta por parte de Lynch. Yo sólo pienso en Pomona. En los paisajes. En el rancho de Kellogg´s. En eso y en que una vez, en un Casa del Libro, un dependiente con perilla se puso muy pesado recomendándome realistas norteamericanos, y yo le apunté Infinite Jest en un papel, deciéndole que ése era el libro que debía leer. Un pequeño chiste privado. Se llama Inland Empire a una zona concreta en sur de California. La vida (la muerte) es una broma infinita.

3 comentarios:

raúl quinto dijo...

Inland Empire es algo más allá de la línea que separa la vida de la muerte, parece rodada por un zombie, sí.

Pondré una velita en el frigo para DFW.

martin dijo...

descanse en paz.

marco antonio raya. dijo...

acabo de enterarme de lo de foster wallace por ti. la casualidad. el viernes por la noche estaba leyendo un extracto de las langostas de wallace en la revista quimera de mayo de 2007. la casualidad.
descanse en paz el chico del pelo raro.

 
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