6 de junio de 2008

J.M. Coetzee vs. Philip Roth



Desgracia, J.M.Coetzee, Trad. de Miguel Martínez-Lage, Colección Contemporánea, Ed. De Bolsillo, Barcelona 2005.

Mi tiempo se extravía fácilmente, como si se lo tragaran las bocas imposibles del parque de Bomarzo en Antonioni. La semana siguiente saldré para Togo, con un grupo que va a mostrar a los habitantes de la aldea de Defalé un documental sobre su comunidad y el Centro Hulmen grabado allí el año pasado. El plan es trabajar con las mujeres de la cooperativa de teñido en estampados a la cera, convivir un poco con ellos. Conocernos, supongo. Porque para mí, África es una gran desconocida. No sé de dónde nacen sus mitos, sus historias, las canciones que cantan los niños. Piso sobre arenas movedizas. En qué piensan cuando se juntan a bordar bajo el árbol de teca o al hacer el chucutú. Me voy con respeto y las orejas gachas, ya os contaré cómo es el mundo de Coetzee en un par de semanas.
Hasta entonces, os recomiendo Desgracia, una inteligente novela de este autor que teje varios temas, desde la maldición del deseo para un maduro profesor a la violencia social contra los blancos en África. Cuándo dominamos, cuándo somos vejados. La naturaleza, benigna y maligna, de la represión social. Si la mujer es tentación sexual (como sus alumnas), o víctima (como su hija).

"Cuando eras pequeña, cuando todavía vivíamos en Kenilworth, los vecinos de al lado tenían un perro (...), era un macho. Cada vez que por el vecindario asomaba una perra se excitaba y se ponía como loco, era casi imposible de controlar. Con una regularidad pavloviana, los dueños le pegaban. Y así hasta que llegó el día en qe el pobre perro ya no supo qué hacer. (...) En aquel espectáculo había algo tan innoble, tan ignominioso, que llegaba a desesperarme. A mí me parece que se puede castigar a un perro por una falta (...), un perro siempre aceptará una falta de esa clase: por destrozar un objeto, una paliza. El deseo, en cambio, es harina de otro costal. Ningún animal aceptará esa justicia, que se le castigue por su instinto."

Y hablando de la relación con una alumna que le ha costado su puesto en la Universidad:

 "Las bodas de Cronos y Harmonía: algo antinatural. Eso fue lo que se pretendió castigar con el juicio, una vez despojada el habla de palabras grandilocuentes. Fue juzgado por su manera  de vivir. Por cometer actos impropios; por diseminar su simiente vieja, cansada, simiente que no brota, contra naturam. Si los viejos montan a la jóvenes, ¿cuál será el futuro de la especie? (...) De eso trata la mitad de la literatura, del modo en que las jóvenes se debaten por escapar del eso de los viejos, y todo en aras de la especie."

En esencia, es el mismo tema de la detestable película Elegy, dirigida por la Coixet, pero tratado con complejidad y reflexión, como merece su dureza. ¿Quién puede creerse que el personaje al que interpreta Penélope Cruz es una universitaria de posgrado? Me resultó irritante saber que esa historia había sido escrita por Philip Roth, bajo el título El animal moribundo. Una vez más, la figura del profesor (anglosajón) que es fatalmente atraído por la belleza de una alumna (cubana) pero es incapaz de reconocerla como igual asistiendo a su fiesta de graduación. La desigualdad de rol, edad, etnia. Finalmente la debilidad física de ella, la victimización que vuelve a llevar la relación al mismo punto. Personajes planos, escenas estereotipadas, referencia fáciles. El primer mundo, culto, ilustre y masculino, explotando la belleza salvaje de un tercer mundo, joven y fértil. El tercer mundo, atraído por la experiencia y el halo poderoso del primero.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Mmm no me ha quedado claro si, respecto a el Animal moribundo, no te gusta la novela o solamente no te gusta la adaptación...

Espero que togo sea una experiencia y no sólo un viaje.

Nos "vemos" a la vuelta.

eme dijo...

buena reflexión. no he leído la novela de Roth: sólo algunas críticas sobre ella, aparte de ver la adaptación cinematográfica de Isabel Coixet, sobre la que se basan mis comentarios. era sólo una reflexión sobre dos narrativas muy similares en forma y distintas en tratamiento y estilo.
nos vemos a la vuelta.

La frontera entre China y París dijo...

La novela es mucho mejor que la película. La novela es buena y es parte de una trilogía en la que David Kepesh es el protagonista: el profesor del deseo, el pecho y el animal moribundo.
De todas formas, aunque no sea exactamente el mismo tema, ya hay varios estudios críticos en la que Desgracia se compara con Roth, pero con otra novela, con la mancha humana.
Saludos

Jenny jirones dijo...

Me gustó mucho Desgracia.
Suerte con el documental. Mi productora lleva un proyecto similar que grabaremos en Malí en septiembre.
Espero que todo salga bien.

Un saludo desde Xixón,
s.c.

eme dijo...

¿Me podrías dar la referencia, ECYP? Gracias
Un saludo, SC, manténnos al tanto.

Anónimo dijo...

Espero que tu viaje a Togo te ayude a conocer Africa como deseas y espero que te guste y aprendas de la experiencia. Creo que va a ser muy intenso (cuando llegue a China todo me sorprendia y ansiaba aprender mas y mas).
Ya nos contaras a la vuelta.
Un saludo,
Maria

jordi dijo...

un blog un pelín denso como para digerirlo durante mi hora de comer... prometo pegarle algún que otro bocado.

raúl quinto dijo...

Mercedes, ya estoy poniendo en mi blog lo de París, Texas. un beso.

bydiox dijo...

De Coetzee leí Youth (en inglés) el año pasado y Roth es aún una asignatura pendiente. Y sobre la adaptación (aunque hablando por hablar, ya que no me he leído el libro) pues me ha parecido la más floja de Coixet con diferencia, esperemos que únicamente sea un bache en su camino.

Anónimo dijo...

Enhorabuena. En la página de Berenice ya está anunciado tu libro "Caramelos".
Un abrazo
ssc

cohete dijo...

A mi tampoco me gustó nada Elegy, me parece que coixet tiene muy mal gusto y muy poco tacto en todas sus pelis.

Antonio Agredano dijo...

mi perro me muerde las manos.

 
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