21 de mayo de 2009

Así escribe (más o menos) Miranda July


El vecino está aprendiendo a tocar el saxofón.

Había quedado en el Molly Malone y la gente como yo bajaría, pero no puedo. Se me ocurre que voy a hacer limonada rosa, como la del Peggy Sue. Limonada de pomelo. Una vez fui con unos amigos al Peggy Sue, y el camarero me preguntó: ¿Cebolla? Sí ¿Pepinillo? Sí ¿Mostaza? Sí ¿Queso? Sí. Cada complemento costaba medio euro y todo el mundo se rió cuando trajeron la cuenta. Bueno, en realidad, lo que yo haría sería pomelada. Voy a procurar que todo el mundo en el trabajo la beba mañana. Sería bonito si yo la llevase con un cutis estupendo bien temprano y la gente la bebiese en vasos de papel y sonriese y se sintiese menos indefensa. Yo llevaría mucho colorete y habría más ventanas en la oficina. No llevaría el pelo de dos sabores, como ahora, sino de un bonito negro liso. No. Puedo cantar en voz alta pero lo de la pomelada parecería demasiado enérgico. Parte del patrimonio de un buen trabajador es una comunicación económica. Yo sé eso.

Podría enviarle la policía al vecino. Pero es una de esas situaciones en las que no se debe decir nada. Una vez en séptimo me pasaron una nota y nos pilló Sor Dolores, y me dijo que la leyera en fuerte, pero habría sido un tanto mejor que no hubiese cumplido su orden al pie de la letra. Toca el saxofón de madrugada y una vez L salió en calzoncillos a pedirle que se callara. Yo oí toda la conversación desde el cuarto. Le dijo que cómo se le ocurría tocar a las tres de la madrugada con la ventana abierta y él contestó: bueno, no sabía que ibais a dormir justo ahora. Además, tu novia no me saluda en la escalera; empecemos por la educación. Por eso no me atrevo a ir y pedirle que se calle. Porque ahora sopla las notas dentro de la taza del báter, y eso hace que el sonido suba por las tuberías de todo el edificio. Y yo quiero salir a tomar una pintas, pero tengo que decirle eso. Tengo que decirle eso y como no puedo, ordeno la compra por colores y juego al tetris mientras se quiebra el hielo, color flamenco, en la picadora. Porque haga el ruido que haga, lo que siento es que nadie es más de aquí que yo.

En la nota ponía: Marilina Merino baila desnuda y se pone un hámster en el toto.

5 comentarios:

Duenda. dijo...

me gusta mucho lo que hace, me toca. tengo ganas de leerlo. esta en mi lista interminable.

y yo a ti también.
tengo muchas ganas de verte.
d.

Clifor dijo...

qué texto más elegante y enérgico. me gusta mucho y si eso no es contar historias, no sé qué es. yo creo.

jordim dijo...

buen texto.

jotini dijo...

que chulo!!

Milagritos Takamori dijo...

Me gusta
(Toto. Me entra la risa cada vez que lo oigo, toto)

 
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